La familia y los amigos

El proceso de desarrollo de cualquier niño viene determinado básicamente por dos factores: los genéticos y los adquiridos. En la parte genética poco podemos hacer, pero sí podemos influir de forma muy positiva en la relación que establece el niño con el medio que le rodea. Los niños con síndrome de Down (SD) sabemos que nacen con una desventaja genética que afectara negativamente a muchas áreas de su desarrollo: motriz, cognitivo… por eso el trabajo en la parte del entorno adquiere muchísima más importancia que en el resto de la población. Será clave en el desarrollo del niño:

  • La aceptación de la familia: la aceptación y la superación de la noticia  por parte de la mamá y el papá marcará un nuevo entorno de optimismo que facilitará el aprendizaje del bebé. Es importante que la familia busque apoyo profesional si fuera necesario para que los acompañe durante este proceso.
  • La actitud de la familia: no hay que tratar diferente al niño con SD, sobretodo evitar la sobre protección que puede ser un freno muy importante a su desarrollo.
  • La composición de la familia: si el niño con SD nace en una familia donde hay hermanos, su estimulación será mucho más intensa. El aprendizaje por imitación es su base y sus hermanos serán por seguro su mayor fuente de inspiración.
  • Factores socio-económicos: Lamentablemente las ayudas públicas recibidas son muy escasas y muchas de las terapias son costosas. Es muy injusto, pero no todos los niños con SD podrán acceder a los mismos recursos por un factor económico.
  • La escuela: el papel de la escuela será casi tan vital como el de la familia, así que será muy importante resolver primero la pregunta ¿escuela ordinaria o especial? y en segundo lugar la actitud que ésta muestre respecto al caso. Los políticos llenan parte de sus programas educativos con la palabra integración, pero estamos muy lejos de ese objetivo.
  • Los amigos y el resto del entorno: aquí como padres de un niño con SD os tocará también desempeñar un papel educativo muy importante. Sobretodo con los familiares y amigos más cercanos hay que moderar la actitud de sobre exaltación que provocan nuestros pequeños ya que su empatía y esas cualidades afectivas innatas que tienen no pasaran desapercibidas. La normalidad es lo que buscamos, no la discriminación positiva.

1. Sus hermanas, su mejor terapia