4. Alimentación-Síndrome de Down

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En general, la alimentación en los niños con SD no debe ser diferente al resto de la población. Es importante que la alimentación sea variada, con gran cantidad de fruta y verdura pero sin olvidar que semanalmente incluya carne, pescado, arroz, pasta, legumbres, huevos y productos lácteos.  Respetad la pauta de cuatro comidas diarias, evitando los productos con gran cantidad de azúcar. No obstante, si deben tenerse presente algunas particularidades de nuestros peques:

  1. Las personas con síndrome de Down tienen un mayor riesgo de sufrir obesidad y sobrepeso, su estatura tiende a ser menor a la de la media y su actividad física es menor, por tanto los requerimiento energéticos son menores. Hay que intentar evitar el exceso de grasas.
  2. Pueden tener menor sensibilidad a la sensación de saciedad y por tanto tender a comer más de lo necesario.
  3. Tened especial cuidado con las alergias y las intolerancias. El número de niños con síndrome de down celíacos es superior al resto de la población.
  4. Su hipotonía mandibular suele dificultar y retrasar el hábito de la masticación. Hay que ir pasando progresivamente de alimentos líquidos a sólidos, introduciendo pequeños trozos y haciendo los purés cada vez más solidos.
  5. La disfagia (disfunción en la secuencia de las fases oral, faringea y esofágica del proceso de tragar), también aparece de forma más prominente en los niños con síndrome de Down, provocando retraso y rechazo en la ingestión de alimentos.

El plan de alimentación siempre debe ser adaptado a cada niño en particular y en función de las dificultades que se presenten en cada caso, se debe buscar la ayuda de un especialista en el tema que nos asesore.

LA INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

A continuación encontraréis algunas pauta de alimentación publicadas por la Fundación Síndrome de Down Madrid:

Hasta los 4-6 meses: Debe utilizarse, exclusivamente y de forma preferente, la lactancia materna. Si esta no fuera posible, deberá usarse una fórmula infantil.

A partir de los 4-6 meses: Se introducirán de forma progresiva los siguientes alimentos.

4-6 meses: — Cereales sin gluten. — Zumo de naranja (administrarse a cucharaditas).

6 meses: — Continuar con fórmula infantil de inicio (1) o pasar a fórmula de continuación (2). — Caldo de verduras más patata, zanahoria y pollo.

7 meses: — Puré de frutas (plátano, manzana, pera y naranja). — Puré de verduras más carne de vaca y pollo.

8 meses: — Cereales con gluten.

9 meses: — Pescado blanco.

10 meses: — Yogur natural.

11 meses: — Yema de huevo.

12 meses: — Huevo completo. — Fiambre con bajo peso contenido en sal y grasa.

18 meses: — Legumbres en puré. •

  • Los alimentos deben introducirse en cantidades crecientes y solo un alimento distinto de cada vez.
  • Los intervalos entre dos nuevos alimentos no deben ser menores de una o dos semanas.
  • La cantidad de leche ingerida diariamente, durante la introducción de la alimentación complementaria, no debe ser inferior a los 500 c.c.
  • Se recomienda no utilizar la leche entera de vaca hasta el año o año y medio de vida.
  • Se deben restringir la utilización de azúcar o sal en la alimentación del lactante

 

CUIDADOS DENTARIOS

En los niños con síndrome de Down no se han descrito mayor frecuencia de caríes pero sí de periodontitis (inflamación e infección de la encías), por lo que es fundamental una correcta higiene bucal: cepillado después de cada comida, incluyendo dientes, lengua y encías, fundamentalmente por la noche. Si aún son pequeños para el cepillado, se puede usar una gasa humedecida par limpiar dientes y encías.

Es importante que sigan una dieta equilibrada, pobre en azúcares por su poder cariógeno, evitando alimentos excesivamente blandos y sustituyéndolos por otros de mayor consistencia para reforzar las encías y la musculatura perioral. Además, estos niños desarrollan un alto porcentaje de maloclusiones como compresión del maxilar superior, prognatismo, mordida abierta… en los que podemos interferir. Las visitas periódicas al dentista serán  muy importantes, así como la colaboración con el otorrino  por la influencia de ciertas alteraciones como la respiración bucal, la deglución atípica o la posición de la lengua.

También es importante evitar lo máximo posible la utilización de tetinas y chupetes anatómicos en el periodo neonatal para evitar hábitos inadecuados de succión que pueden tener una influencia negativa en el crecimiento de los maxilares y obligan a la lengua a colocarse en una posición más posterior, evitando su protusión.

MI EXPERIENCIA

En mi caso, con Elsa, reconozco no haber tenido excesivos problemas. Respecto a la alimentación, la transición del triturado al sólido se realizó sin ninguna dificultad, si bien es cierto que empecé a una edad temprana con las algunas pautas de prevención:

  • Desde los 4 meses empecé a ofrecerles alimentos sólidos para que los sujetara con sus manos. Nos costó un tiempo que los sostuviera firmemente por sus problemas de coordinación y su hipotonia articular. Así que es importante iniciar temprano este ejercicio con ambas manos.
  • Realización muy  frecuente y temprana de ejercicios miofuncionales  para mejorar la movilidad de los órganos fono-articulatorios (labios, lengua, mandíbula y mejillas) que pueden ocasionar problemas en el proceso de masticación y deglución de los alimentos.
  • Estimulación temprana de la masticación, primero con gomas tubulares y luego con alimentos duros, como pan o similares, cuidando que no se atragante. Si este paso directo es complicado, se puede hacer la transición con elementos semi-sólidos que les resulten atractivos como los gusanitos o similares.
  • Convertir siempre el momento de las comidas en algo divertido y estimulante, evitando que asocien esta actividad a algo negativo. Aunque en ocasiones, nos hacen desesperar con la introducción de alimentos sólidos y su negativa a tomarlos, hay que evitar obsesionarnos y  forzar situaciones que puedan percibir como desagradables.
  • Aprovechar su gran capacidad imitadora, utilizando a los hermanos por ejemplo para enseñarles buenos hábitos de alimentación. Enseñarles libros o fichas visuales sobre el tema les puede ayudar, así como recurrir al juego simbólico dando de comer a muñecos o incluso que ellos den de comer a mamá, esto lo suelen encontrar muy atractivo.

Mi experiencia me ha enseñado que salvo que haya un problema diagnósticado de disfagia, en la mayoría de ocasiones es más un problema de actitud, con lo que nuestras acciones se deben orientar a:

  • Reforzar los órganos bucales para corregir la hipotonía.
  • Trabajar su motivación, interés y esfuerzo en la actividad de masticación

Yo a los 14 meses retiré los triturados y con esta edad ya prácticamente seguía en su totalidad la dieta del resto de la familia. En este apartado no os puedo decir más que paciencia, paciencia y paciencia… es la única arma que os hará ganar la batalla.